martes, 28 de julio de 2015

Cocos y chufas. (Foto publicada el 23 de junio de 2008)





Una de las cuestiones filosóficas de mayor calado a la que se puede afrontar una persona es, sin duda, la de la duda metódica sobre qué trozo de coco coger en un puestecillo de los que pululan por las calles de Málaga durante la Semana Santa. Cuando dirigimos nuestros dedos a un trozo de luna, miramos de reojo a cualquier otro, que tal vez sea unos milímetros más grande. 

Aparte, claro está, los mitómanos que cuentan a botepronto el número de chufas de cada vasito, o los que analizan el ángulo con el que le cae el chorrillo de sospechosa agua a cada fragmento blanco.

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