martes, 28 de julio de 2015

La Paloma de Madrid. (Artículo y fotografías publicados en agosto de 2008)

 

 

 

 


Por primera vez coincidía un 15 de agosto en Madrid, y por tanto tenía una cita obligada con la castiza Virgen de la Paloma, la bella monja del cuadro que se venera como Virgen milagrosa desde hace varios siglos, y que también es un poquito malagueña al ir en el frontal del trono de nuestra Paloma 

Nuestro amigo Enrique, sacerdote y cofrade, nos avisó que no estábamos en Andalucía, que aquéllo era distinto, y que se mezclaba la fiesta con el tipismo, con la devoción a la Virgen heredada de generación en generación. No le faltó razón. 


 

 

 

 

A eso de las 2 de la tarde se descolgó el cuadro por parte de los bomberos. A 50 % protagonismo de unos y del otro. Ya estaba aparcada la carroza en la puerta del templo. Vista a luz del día y fijándome en todos los detalles de talla y dorado se puede afirmar que esa carroza-trono no pasaría una ITV cofrade. Quizá tuvo una mejor época pero si fuese un trono malagueño estaría pidiendo a gritos un cambio. Para que os hagáis una idea me recordó al actual trono de Pollinica o al antiguo de Consolación y Lágrimas. El grupo escultórico de la parte de atrás también se conserva en regular estado. Parece haber sido realizado en Valencia. La idea y el diseño en general es aceptada, luego con la noche ganó con las flores y la luminotécnia que fue menos de lo que me esperaba. Eso sí, estrenaba faldones bordados. 


 

 

 

 


Nos topamos con la comitiva en la subida de la calle Toledo a eso de las 9 de la noche. Tuve que echarle cara para hacer fotos antes de que se hiciese de noche. El público, muy respetuoso en las aceras. Algunos de organización te echaban como cuando pasa la Legión, pero más por costumbre porque apreturas muy pocas. Todo vayado parecía una final de etapa ciclista. Poco público teniendo en cuenta que estamos en Madrid, aunque por otro lado, la ciudad está medio desierta por vacaciones. Casticismo en los chulapos y chulapas, aunque no se ve la generación intermedia. Es decir, muchos matrimonios de 60 para arriba, algunas parejas con niños pequeños y pequeños vestidos, sobre todo niñas. O sea, poca gente joven como la Casta ya la Susana de la Verbena de la Paloma. 

 

 

 

 

Más que procesión podríamos hablar de un desfile festivo y se echaron en falta elementos litúrgicos como una cruz parroquial abriendo, ciriales, incienso, etc. Como en otros lugares acompañaron guiones y estandartes de hermandades tanto de Pasión como de Gloria. El mejor, el de Medinaceli, aunque faltaron otros y no se cuidó el detalle de la vestimenta en muchos casos. Por cierto, que la representación de Málaga no la vi, tal vez iba alguno pero creo que tenemos una obligación moral con ellos ya que usamos su más querido símbolo en un trono malagueño. Comprendo que coincide en cultos el 15 de agosto, pero vía AVE todo es posible. O sea, que me hubiese encantado ver guión, estandartes, etc. No sé si habrán ido otro año. A lo mejor se une el triste hecho luctuoso acaecido recientemente. 

 

 

 

 


Y tras las representaciones, medio centenar de Bomberos, que por lo visto tienen una íntimo vínculo con la Virgen. Para mi gusto tienen un excesivo protagonismo, y su ubicación en la comitiva la veo fuera de lugar ya que van en sitio privilegiado, mejor que hermandades y que los devotos. Literalmente alguno iba pavoneándose y recreándose de los vivas y piropos que les echaban algunas personas, sobre todo féminas maduritas, desde los balcones. Queda muy raro ver un cuerpo civil uniformado andando sin desfilar, tipo sherif de película del Oeste. En Málaga, cuando vienen pasan infinitamente más desapercibidos y los aplausos los interpreto de otra manera. 


 

 

 

 


Tras ellos una representación municipal (el alcalde parece que está de vacaciones según oí o en algo de promoción de las olimpiadas) y la carroza o trono, como oí, que según he leído en el ABC el año que viene será llevada por porteadores. Esperemos que a hombros, jejeje, ya que pesa lo suyo. 

Me gustó mucho la forma de tracción, pese a las ruedas, y me recordó algunas estampas antiguas madrileñas de Semana Santa, con una campana delantera, como la de un barco, que anunciaba cuando andar o parar. Qué alegría oir una campana, jejeje. Una vestimenta curiosa y cómoda para una veintena de hombres maduritos que iban empujando tipo Corpus, pero por fuera. Los de atrás, en la cuesta de calle Toledo tuvieron que echar el resto. 

 

 

 


 


En la zona que vi había colgaduras de mantones de Manila con otras más sicodélicas e incluso el mundo gay está haciendo presencia con alguna bandera y un montaje espectacular de muchas telas arcoiris en la calle Calatrava. Aunque ya no se pueden hacer chistes alusivos (sólo valen los de curas pederastas) fue el momento de la "paloma coja" , con todos los respeto y mucho sentido de humor. 

 

 


Tras la carroza, la representación del clero con el párroco del templo y unas 500 personas en masa, tipo Cautivo. 

Destacar que durante la procesión, que duró unas dos horas, se estuvo rezando el rosario en el interior de la iglesia, totalmente abarrotada. Se nota que hay kikos allí, con la piscina central y la mesa de altar. 

Luego vi la procesión saliendo por San Francisco el Grande pasando junto a muchos puestos de chucherias y carricoches. El contraste era brutal. Quizá habría que cuidar estos detalles, pero creo que dan igual ya que lo festivo se mezcla con lo religioso y a veces lo eclipsa. 

En fin, que siempre nos quedará el barroco Andaluz. 

 

 


Viva la Virgen de la Paloma, la nuestra y la de allí. Cita obligada si está uno en Madrid el día de la Asunción

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